¿POR QUÉ PINTO LAS OLAS?
Comencé pintando las dunas que desembocan irremediablemente en el mar. Con sus sombras alargadas dibujando luces.
Después pinté las playas, ese cinturón de arena que ciñe con ternura las aguas. Líneas delgadas de espuma que resbalan hacia la orilla como un sueño; Diadema suave y ancha donde flotan los azules.
—el lado suave de sus mejillas—
Mas tarde simplificando, con vehemencia y ternura me fui al cascaron trasparente de la ola.
Quise resumir en un solo sonido la gran melodía del mar.
—Ese beso interminable y fugaz—
LA OLA.
—Sin el violeta en las dunas—
—Sin el ocre de la paya—
—Sin el gris del agua quieta, reflejando azules—
LA OLA, brutal , incombustible:
Me extasía, me eleva, me confunde, me acaricia, me saluda, me persigue, me sobrecoge, me enamora; me olvida.
Nada quiere decir y lo dice todo, nace del fondo y trae recuerdos que olvidaron los antiguos dioses. Viene como un ramo de jazmines repartiendo aromas de sal para extender la luz, la luz que fe prohibida, la luz que nos conduce, la luz del alma.
Después muestra su lado de estaño y acero, armonizado con el verde más sutil y transparente. Todo lo eres, todo lo miras con ojos redondos de metal mojado; Parpados salinos de temblores celestes, cristal y escalofrio.
Otras veces con su cresta dentada tritura la costa para volver a esa soledad inmóvil llena de vida. Y de esa vida soterrada, sumergida en el reposo, resurgir de nuevo extendiendo sus brazos al infinito para estallar en un cielo ficticio de estrellas.
… Y sigue lamiendo la superficie de plomo derretido con besos de sal en curvaturas de la mejor danza; En una mezcla endiosada de violencia y ternura.
LA OLA, retazos de mar destinada al movimiento como las aspas del viento. Se eleva impetuosa dejando sus geniales al aire para realizar el acto de amor más mas desgarrador y serio se eleva del sueño dejando a la intemperie de rosas blancas para el fuego impetuoso de la espuma.
—No olvido tu espejo de puro sexo, de pezones encendidos—
Cuna blanca, mermelada blanca. Venias galopando desnuda desde el fondo del deseo para arrancar raíces y retorcerte con dientes de serpiente. Un rugido intenso, mojado y frío mara morir y nacer. Para ser virgen intacta y nueva.
Algo indescriptible que nace del alma de los peces, del origen mismo del placer, de la génesis de Venus.
Por esto y muchas cosas más pinto LA OLA. Como la ultima palabra,
Como el ultimo beso como el ultimo adiós que reofrece el mar.
LA OLA se eleva suave para llegar a la nada para volver a nacer, porque a la par en manantial y derrota, es muerte y vida. Sombra transparente y luz oscura.
Cuando viene con el sol trae corazón de oro, es temblor de azules <vaho> terciopelo en sus pestañas de nácar con la luna.
Es ingenua, tenaz, transparente, escurridiza… in agotable.
Todas tienen su idioma, su lenguaje, su sonido
… Irrepetible.
Y otra vez vuelve a ser distinta.
Explosión continuada de sonidos y de luz.
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Estuve en Sitges en el verano del 62 trabajando de camarero en el hotel Terramar, bañado por la arena y el mar. Era mi época de romántico trasnochado.
Quemaba muchas tardes y noches con Joan Manuel Serrat y Gullermina Motta (dormía en una hamaca en la playa privada del hotel ). Pero nunca toque el mar para no romper ese profundo misterio. |